lunes 31 de octubre de 2011

Los orígenes del mal llamado "método tradicional" (I): coordenadas históricas de la metodología prusiana.

He ido postergando durante demasiado tiempo varias entradas en torno a la historia de la docencia de las Clásicas en Europa, para llegar al fondo de lo que se realmente se esconde tras el mal llamado "método tradicional", reflexión que cobra ahora aún más valor si cabe, tras los últimos acontecimientos relacionados con las "inamovibles" pruebas de Selectividad, que no han logrado modificar en lo sustancial cuatro normativas diferentes (Villar-Palasí, LOGSE, LOCE, LOE) y las que sospecho que me queden por vivir, a las que corresponderán el mismo tipo y estructura de prueba de aquí al año 3000 d.C. (lástima, no estaré aquí para contarlo y denunciarlo). Ante lo cual, he tomado dos determinaciones:
1) En tanto que individuo realista y heredero del espíritu pragmático de los romanos, reuniré todas las pruebas archivadas desde los años 80 para demostrar comparativamente la ausencia de diferencias entre unas y otras, treinta años después (he colgado algunos ejemplos).
2) Tras muchos años de investigación en torno al mal llamado "método tradicional", pasaré a publicar la historia real de dicho método y de la desvirtualización de un nombre que no le pertenece en absoluto ni por antigüedad ni por los principios metodológicos que lo sustentan. Nuestra "tradición" se basaba en el método humanista, pisoteado y aplastado sin piedad por una supuesta apuesta por la "modernidad" a comienzos del siglo XIX.
Pues bien, hagamos un poco de historia:
El primer conflicto metodológico surgió con la escolástica medieval, dado que sentía escaso interés por los clásicos como tal, y dirigía su atenta mirada hacia los textos sacros, sistematizando, a su vez, todo el legado gramatical del mundo clásico, para aplicarlo a la producción de contenidos religiosos escritos en latín, eso sí, imitando lo más posible el modelo heredado de Roma. Se planteaba así, por primera vez, el problema del excesivo tiempo que tenía que dedicarse al estudio del latín y el griego para alcanzar la meta de una lectura fluida en dichas lenguas.
El humanismo supuso un auténtico revulsivo frente a la escolástica; de hecho, frente a la tendencia sistematizadora anterior, optó por una visión práctica de la enseñanza del latín y el griego, que cuajó en las numerosas escuelas humanísticas que se abrieron en Europa; en ellas se realizaban numerosos ejercicios prácticos, tanto orales como escritos, consistentes en composiciones guiadas, amplificaciones, descripción del entorno del alumnado en latín o griego, etc. Gracias a esta visión viva de la lengua, las estructuras sintácticas y el léxico grecolatino se iban asimilando de una forma tan natural como acontecía con cualquier otra lengua moderna. En los siglos de desarrollo del humanismo Europa produjo una pléyade de intelectuales de los más variados campos del saber, con una espectacular capacidad (hoy perdida) para componer obras en latín o griego en cualquier tipo de materia, científica o literaria.
¿Dónde surge, pues, el llamado método "tradicional" o "prusiano"? Aparece en Prusia a comienzos del s. XIX de la mano de la llamada Formale Bildung ("educación formal") y de los primeros pasos en el proceso de industrialización alemán. La Formale Bildung  fomentaba la idea de que, por medio de  la enseñanza, se debía alentar una especie de "gimnasia mental" en el individuo y, ante todo, por encima incluso de los conocimientos que pudiera transmitir cada materia, valores y hábitos como la paciencia, disciplina, sumisión, etc. En este sentido, el latín y el griego, dejaban de ser importantes per se, para considerarse un medio para alcanzar estos objetivos (¿no nos suena familiar aquello de "lo importante del Latín y del Griego es que te cuadriculan la mente"?). No es ni muchos menos casual que poco antes, Linneo (1707-1778) hubiera aplicado el mayor y mejor método racional para el mundo natural conocido hasta entonces, o que Charles Darwin (1809-1882) hubiese llevado a cabo una justificación racional de la grandes incógnitas sobre la evolución de los seres vivos.
En el terreno de las Clásicas, Alemania lidera en el s. XIX la obsesión por reducir a parámetros analíticos, catalogables y cuantificables, todo aquello que suponía la herencia clásica. Surgen así figuras de la talla de Theodor Mommsen (1817-1903), que asume el colosal proyecto de editar desde 1854, en el Corpus Inscriptionum Latinarum, todas las inscripciones latinas del Imperio romano, y que publica una voluminosa y sistemática Historia de Roma (1854-6), junto con toda la saga de historiadores y filólogos del mundo antiguo derivados de su escuela. "¿No sabe usted alemán?" Era una de las primeras cuestiones que se solían realizar en los departamentos de Clásicas a los alumnos que deseaban tramitar una beca de investigación, dando por sentado que, sin el conocimiento de dicha lengua, ningún especialista podría saborear las mieles del conocimiento real del mundo grecorromano, pues la inmensa mayoría de las concordancias, índices y léxicos de frecuencias surgían y emanaban del mundo germano, reduciendo el saber de nuestras disciplinas a meras estadísticas y datos interminables.
Es en este contexto histórico y social donde surge el conocido como "método prusiano", término acuñado en el mundo anglosajón para referirse al sistema de estudios, hijo de la Formale Bildung, impuesto en el reino de Prusia desde el siglo XVIII, y que pretendía adaptar el sistema educativo a los nuevos tiempos derivados de la industralización, con una educación obligatoria durante ocho años: conocimientos, sí (lectura, escritura y aritmética), pero ante todo, y como hemos afirmado más arriba, disciplina y obediencia como preparatorios para los duros trabajos de los futuros arquitectos, matemáticos o ingenieros. El método prusiano se situó en la base de lo que luego fue el sistema educativo alemán, tras las reformas realizadas en 1809 por el filósofo y ministro de educación Wilhelm von Humboldt, del sistema austríaco y, en parte, del de Estados Unidos. Se justifica así plenamente el nacimiento del método de enseñanza de las lenguas propiciado por Heinrich Gottfried Ollendorf (1803-1865), que, según prometía el autor, podía ser aplicado a cualquier lengua. Propiciaba, como no podía ser de otro modo, la racionalización de los contenidos gramaticales, la ordenación de los mismos a la hora de desarrollarlos y estudiarlos, pero, a su vez, adolecía de un tremendo error metodológico, que lo hizo objeto de no pocas burlas a lo largo de las décadas siguientes hasta nuestros días.

Método Ollendorf aplicado al griego (1873).
Con todo, el método Ollendorf o "prusiano" se encuentra en el origen de la mayoría de los libros de texto y manuales de latín y griego que encontramos en España en la actualidad. En la próxima entrada, nos centraremos en los principios metodológicos de Ollendorf, y en las consecuencias de la implantación de su ratio docendi en Europa.





2 comentarios:

Isra dijo...

Emilio, sobre las pruebas de selectividad tengo una joyita del bachillerato de 1968 que demuestra que son las mismas de hace 43 años.

Emilio Canales dijo...

Efectivamente Israel, es una joya. Por favor, si puedes escanéalo para que lo pueda colgar en Scribd, y lo difundimos en el blog. Muchas gracias de antemano y un cordial saludo.