Por experiencia propia sé que todo aquel o aquella que abandona el absurdo estudio gramaticalista prusiano de las Clásicas se enfrenta, en una primera fase, al conflicto mental de "deconstruir" la formación académica recibida, para dar paso a un orden lógico de las cosas, donde lo gramatical ocupe el orden último en el proceso de aprendizaje de la lengua, y únicamente a modo de reflexión final.
No genera menor conflicto el salto a la fase hablada, cuya mención provocaría (y de hecho provoca) enormes carcajadas entre nuestros ilustres próceres pretéritos y presentes. "¿Hablar griego antiguo para qué?" (a veces el peor enemigo está en casa). Para, -permítaseme la refutación- sin ir más lejos, alcanzar el nivel competencial de comprensión del idioma del que hicieron gala los humanistas, que no perdieron su precioso tiempo destripando frases sino creándolas, e imaginando que sus composiciones, en tanto que previamente asumidas de los clásicos, habrían sido acogidas entre los mismísimos Pericles o Platón como propias ya que, a un tiempo, y gracias a esta práctica frecuentísima en los centros docentes, lograban adquirir y manejar con una soltura y facilidad prodigiosas tanto el léxico como la sintaxis de los autores cuya lengua emulaban. De hecho, en los siglos XV, XVI y XVII se publicaron numerosísimos manuales que pretendían servir de libro de consulta de fraseología sobre acciones de la vida cotidiana en griego antiguo, latín o ambas lenguas a la vez.
No genera menor conflicto el salto a la fase hablada, cuya mención provocaría (y de hecho provoca) enormes carcajadas entre nuestros ilustres próceres pretéritos y presentes. "¿Hablar griego antiguo para qué?" (a veces el peor enemigo está en casa). Para, -permítaseme la refutación- sin ir más lejos, alcanzar el nivel competencial de comprensión del idioma del que hicieron gala los humanistas, que no perdieron su precioso tiempo destripando frases sino creándolas, e imaginando que sus composiciones, en tanto que previamente asumidas de los clásicos, habrían sido acogidas entre los mismísimos Pericles o Platón como propias ya que, a un tiempo, y gracias a esta práctica frecuentísima en los centros docentes, lograban adquirir y manejar con una soltura y facilidad prodigiosas tanto el léxico como la sintaxis de los autores cuya lengua emulaban. De hecho, en los siglos XV, XVI y XVII se publicaron numerosísimos manuales que pretendían servir de libro de consulta de fraseología sobre acciones de la vida cotidiana en griego antiguo, latín o ambas lenguas a la vez.
La obra que hoy presentamos tiene un especial valor por su carácter plurilingüe, hecho éste que fue propio del mundo anglosajón, donde se editaron numerosos diccionarios trilingües (inglés/alemán-latín-griego) en el periodo mencionado. Se trata de los Colloquia Familiaria de Iohannes Posselius (1524-1592), profesor de la Universidad de Rostock que, siguiendo la senda marcada por su maestro, Philipp Melanchthon (nombre helenizado procedente del compuesto "piedra negra" 1497-1560), a su vez catedrático de lengua griega en la Universidad de Wittenberg, pretendían, apoyando el programa educativo del propio Lutero, relanzar la enseñanza del griego antiguo en las instituciones educativas y académicas germanas, desde un punto de vista mucho más atractivo y activo de lo que se llevaba a cabo en muchos centros católicos, que seguían la senda de la escolástica medieval. El sistema de enseñanza promovido por Melanchton dio lugar a un extraordinario desarrollo, en el siglo XVI, de la creación de textos griegos antiguos entre alumnos y profesorado que impartía clase en las escuelas germanas protestantes, con una maestría digna de la envidia y el recelo del mundo católico. Obviamente en España fueron libros prohibidos.
Gracias a la obra conservada de Posselius, sabemos que la enseñanza griego antiguo sufrió una profunda renovación hace más de cuatrocientos siglos en la propia Europa; en nuestro país, a este lapso de tiempo ni al luteranismo se le podían llamar jamás "tradición", frente a métodos de enseñanza, que se impusieron hace algo más de cien años. Pero eso es otra historia...
Iremos rescatando estas joyas del olvido para uso activo y disfrute del profesorado y el alumnado actual, pues no han perdido ni un ápice su vigencia.
Possellius Colloquia
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| Iohannes Posselius ("el Viejo") |
Iremos rescatando estas joyas del olvido para uso activo y disfrute del profesorado y el alumnado actual, pues no han perdido ni un ápice su vigencia.
Possellius Colloquia

2 comentarios:
Hola, Antonio. Supongo que conoces los Hermeneumata Pseudodositheana. Los diálogos entre alumnos y profesor son de un ingenuidad enternecedora.
Aunque no soy Antonio, sino Emilio, tu comentario corrobora un dato más allá de la simpleza de los textos pseudositeanos, insertos en los Sermones Romani de Orberg: el desconocido autor del s. III d.C. (probablemente un gramático romano) pretendía, a través del bilingüismo, crear unos diálogos prácticos que sirvieran para el aprendizaje del latín y el griego, lo que significa la confirmación de que la enseñanza del latín y del griego no era ni mucho menos gramaticalista. De ello es otro valiosísimo testimonio San Agustín. Desgraciadamente lo hemos olvidado.
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