domingo 10 de julio de 2011

Pau de Griego de Andalucía y ATHENAZE.

Aunque durante el presente curso no he podido presentar a alumnos y alumnas a las pruebas de Selectividad de Griego -dado que mi plaza actual ha sido obtenida por la especialidad de Latín- cuando llegó a mis manos la prueba correspondiente a la PAU de la materia, sentí un interés especial por comprobar qué hubiera ocurrido en el caso de que un alumnado de tipo medio hubiera abordado dichas pruebas, tras haber estudiado tan sólo los dieciséis capítulos del primer volumen de ATHENAZE, como había sucedido a lo largo de mis cursos precedentes de docencia a través del método inductivo-contextual. No obstante, la media de capítulos impartidos ha sido siempre significativamente superior.
Desde mi particular experiencia como alumno, recuerdo aún con horror aquellos exámenes de traducción (siempre traducción como única forma de demostrar la competencia lingüística) durante la carrera de Clásicas: todo el mundo, pertrechado de inmensos volúmenes (más llamativos cuanto más exóticos o de difícil adquisición en el momento: Griego-Francés, Latín-Francés Griego-Inglés, etc., que concedían al portador un aura superior al resto, al tener que realizar un esfuerzo adicional en la traducción, vertiendo la palabra helena de su traducción inglesa o francesa al resultado final hispano), se enfrentaba a unas ridículas líneas, y empleaba un par de horas (a veces, ni siquiera ese tiempo era suficiente) en extraer una secuencia lógica en la lengua vernácula. Nuestro bagaje léxico era tan reducido que, una y otra vez, nos veíamos forzados a buscar palabra por palabra en el diccionario al uso, y a rebuscar la acepción más adecuada al contexto entre las decenas ofrecidas por el diccionario al uso; ¡y qué decir de la paupérrima competencia léxica con que contábamos al final de nuestra especialidad, que nos alejaba años luz de nuestros colegas de Inglés y Francés!  
Pero volvamos a lo que nos atañe en esta entrada: a primera vista, la conclusión más evidente que puede extraerse es el salto espectacular en cuanto a competencia léxica que dominarían los alumnos y alumnas de ATHENAZE, frente al método prusiano, que apenas concede importancia a este aspecto vital del aprendizaje de las lenguas, y que lo relega a largas listas de vocablos descontextualizados rechazadas sistemáticamente por el alumnado, en tanto que absurdas en sí mismas, pues apenas dejan rastro en la memoria poco tiempo después de ser repetidas fuera de toda lógica.
En segundo lugar, el primer texto de Jenofonte refuerza y corrobora mi labor con los campos semánticos, dado que en él, además de los términos ya adquiridos, se encuentran dos vocablos que partían del conocimiento adquirido gracias al trabajo con campos semánticos sobre mamíferos que en su momento colgué (junto con otros, y espero continuar en la misma senda) en este mismo blog.
He marcado en rojo las palabras contextualizadas que un alumno o alumna maneja en el conjunto de capítulos I-XVI, y en amarillo las dos que conocería gracias al material adicional con el que suelo trabajar. El resultado es demoledor: tan sólo dos términos generarían duda entre el alumnado y deberían ser objeto de consulta en el diccionario, el 93% sería reconocido de forma inmediata. Si a ello le añadimos el reconocimiento de las formas verbales (que, como puede observarse, tuvieron que ser debidamente anotadas, ante la posibilidad de que el alumnado no las identificara), tendríamos una prueba concluida en un tiempo récord, y sin apenas titubeos, como ha ocurrido en la correspondiente de Latín del presente curso y la de mi alumnado precedente de Griego II.
En la prueba B, siempre contando exclusivamente con la lectura exclusiva de los cap. I-XVI de ATHENAZE, quedarían seis términos que podían ofrecer alguna dificultad de comprensión. En este caso, el 76% sería de fácil accesibilidad (he marcado en verde la ciudad aclarada por la propia prueba), mientras que el resto debería ser localizado en un diccionario de griego. La sintaxis, por el contrario, no ofrecería problema alguno. En este segundo apartado, en realidad, aparecían términos específicos, que corresponden a medidas no usuales en un léxico de frecuencia del griego antiguo, sobre el que fue creado ATHENAZE.
Que cada cual extraiga sus propias conclusiones...

Prueba PAU de Griego2011, Andalucía, cotejada con léxico Athenaze