domingo 26 de junio de 2011

Resultados selectividad Orberg 2011 (a quien pueda interesar).

Sé perfectamente que el presente blog fue creado ante todo para generar un espacio de innovación, una ventana de aire fresco en el terreno de la docencia del griego antiguo, en una época donde, al menos en este país, sigue siendo objeto constante de discusión si el famoso Berenguer Amenós es una gramática o un método, pero me van a permitir la licencia los seguidores y eventuales visitantes de mis entradas, si hoy abro un pequeño paréntesis para el comentario de los últimos resultados alcanzados por el alumnado de mi nuevo centro en la materia de Latín, que imparto en exclusiva desde mi llegada al mismo; permítaseme asimismo analizar el contexto socio-educativo con el que he trabajado en el IES "Montevives" de Las Gabias (Granada) desde comienzos del curso 2010-11.

·No existe en el centro una tradición particular hacia las Humanidades, que no suele estar respaldada por un gran número de alumnos y alumnas, que además, han recibido siempre sus enseñanzas de Latín y Griego a través del método prusiano (me niego a llamarle "tradicional", pues se trata de una incongruencia histórica, que en otra entrada desarrollaré con más detenimiento).
·Cuando comencé las primeras clases con Segundo de Bachillerato, el alumnado (4) había recibido todas sus clases en ambas materias exclusivamente con el método prusiano (gramática-traducción-listas de vocabulario), y reaccionó con auténtico desconcierto ante la finalidad que íbamos a perseguir a lo largo de los siguientes meses: leer y entender con soltura textos originales en latín de cierta extensión sin más ayuda que la práctica constante del latín con latín.
·Tras una prueba inicial, se decidió que el nivel más adecuado para sus conocimientos era el cap. XXII de FAMILIA ROMANA, y, partiendo de él, comenzamos a crear una nueva metodología para ellos y ellas, no si un enorme esfuerzo, pues, en las primeras semanas, apenas lograban avanzar un par de líneas con gran dificultad, pese a que habían asimilado todos los elementos de la gramática latina a lo largo de los dos cursos anteriores (4º y 1º de Bachillerato).
·Cuando se les requería la modificación de una desinencia casual o de un tiempo verbal por otro, no eran capaces de hacerlo, a no ser que mentalmente revisaran toda la declinación o conjugación del término requerido, paradigmas que iban señalando imaginariamente en el aire con el dedo hasta llegar a la solución especificada.
·Una vez comenzaron a dar sus pequeños frutos los intentos denodados por centrar su atención en la comprensión del texto, y no en su análisis o desmembración, se les fue pidiendo progresivamente que, por sí mismos, y como tarea de vacaciones navideñas o de Semana Santa, trabajaran la lectura comprensiva, a modo de novela, de varios capítulos, proporcionados al tiempo del que disponían. Al regreso del período vacacional, no se leían los capítulos, sino sólo aquellos aspectos gramaticales en los que habían surgido dificultades que no habían podido solventar sin ayuda externa.
·Las pruebas realizadas en clase llegaron a contener de 15 a 20 líneas para su traducción (obligado, una vez más, por los procedimientos impuestos desde la PAU, pues creo más en la comprensión del texto con preguntas en latín), por lo que, llegado el momento, dos líneas y media reales en Selectividad les llegaron a resultar realmente ridículas.
·Se les indicó que sólo se trabajaría el análisis sintáctico el último mes, y por obligación legal, para pasar el trámite del apartado requerido en las PAU, pese a que mi rechazo a esta cuestión es rotundo, dado que está diseñado para la metodología prusiana, sin crear por ello una posibilidad de que todos y todas nos entendamos y trabajemos con la debida libertad de cátedra. En este caso es a los docentes que trabajan con métodos no prusianos a quienes se le impone una docencia de trabajo que no existe en otra lengua más allá del latín o el griego. Llegado el momento, el rechazo a este procedimiento por parte del alumnado fue casi unánime pues, a esas alturas de curso, ya habían asimilado la dinámica que les llevaría a una lectura con cierta fluidez en latín, y a matizar la absoluta dependencia del diccionario provocada por una práctica docente incapaz de generar más que enormes listas de léxico descontextualizadas.
·Por último, los contenidos de literatura latina se adaptaron al estilo narrativo del método LINGVA LATINA, haciendo especial incidencia en la influencia posterior de los autores tratados. Espero algún día tenerlos a disposición del resto de compañeros y compañeras.  

Resultados: (sobre 4 alumnos presentados 2 alumnos y dos alumnas): 10, 10, 9'75, 7'5.

El curso próximo los alumnos y alumnas de Bachillerato (tanto Primero como Segundo) habrán estudiado con LINGVA LATINA. Creo que a estas alturas ya nadie puede dudar de su eficacia para preparar al alumnado no sólo para pruebas externas (también al estilo prusiano), sino para estudios posteriores de Latín. He recibido con auténtica satisfacción las varias matrículas de Honor que alumnos y alumnas de Hispánicas han conseguido en la materia, procedentes de mis clases de Bachillerato.
¿Cuánto más cabe demostrar para que nuestros próceres nos permitan trabajar con el espacio de libertad que llevamos reivindicando desde hace lustros? Por ello envío este mensaje en mi botella particular a quien corresponda. Acaso algún día se imponga la sensatez y no nos miremos unos a los otros como enemigos, sino como compañeros y compañeras llamados a entenderse por el buen fin de nuestros estudios. 



2 comentarios:

Fer Filol dijo...

Bien dicho y escrito. Yo apoyo el método Orberg y el Athenaze. Lenguas vivas, porque nunca han dejado de latir...

Elena dijo...

¡Enhorabuena!