jueves 30 de junio de 2011

PAU de Latín, Universidad e innovación: la triste e incómoda verdad.

Si, tras la atenta revisión (se sabrá si lo es si se localiza sic el "dilubio") de las pruebas de Selectividad insertadas más abajo y ordenadas en sucesión diacrónica, propusiera a los seguidores y lectores habituales de este blog participar en una especie de juego de las siete diferencias, habrían de rendirse nada más comenzar por una tremenda evidencia: apenas existe algún pequeño matiz entre las pruebas que superaron los estudiantes de Mallorca en el año 1983 (fue colgado por nuestra querida Aracne en Facebook hace unos días). y las que, poco ha, ha afrontado el alumnado de Andalucía en 2011, nada más y nada menos que 28 años después (no sin éxito, como ya demostré en la entrada anterior; por ello no creo que a estas alturas haya alguien dispuesto a defender que un cambio de metodología puede poner en riesgo la media de su alumnado para acceder a una determinada carrera, pues soy el primero que tiene este aspecto muy presente en sus clases) y con un profesorado cada vez más experimentado en alternativas metodológicas no prusianas, especialmente en el último lustro, cuando la progresión al respecto ha sido espectacular.
Pues bien, numerosas leyes se han sucedido desde aquella década de los setenta y los ochenta hasta ahora, una de ellas franquista, como la Villar-Palasí, vigente incluso dentro de la democracia, y que incluía tres años de estudio de la lengua latina (desde Segundo de BUP hasta COU) y dos para el Griego. Posteriormente, como es sobradamente conocido, fue derogada por la entrada en vigor de la LOGSE, la LOCE y la LOE (no menciono aquellas que tuvieron una trascendencia menor). Se hablaba hasta la saciedad del cambio del perfil del alumnado, de un nuevo modelo de sociedad y de la adaptación a ambos parámetros dentro del ámbito de la educación, nuevas reglas del juego que también debían tener su reflejo en las Pruebas de Acceso a la Universidad. ¿Cómo no va a ser sorprendente, por tanto, que, quien fuera docente de Clásicas en los años 80 del pasado siglo, oyera, en las coordinaciones a tal efecto, punto por punto los mismos argumentos y reflexiones que se prodigan hoy en día en nuestras ya previsibles reuniones, para refrendar la ausencia de cambios contraria a lo que demandaban la normativa en vigencia y los nuevos tiempos? Los exámenes de Latín que vieron correr a los "grises" por las calles sirven aún como baremo para la generación "Tuenti".
Lo cierto es que sólo recuerdo desde mi llegada al mundo de la enseñanza, allá por 1990, acalorados debates entre ponentes de Universidad y profesorado de "Medias" (llámesele "Secundaria") que nunca acabó fraguando en modificación alguna de la estructura de la prueba. En ese sentido, es cierta la visión que del Latín y el Griego tiene una parte importante de la sociedad como bienes inmutables que no admiten, en tanto que objetos de preciado valor, más intervención que la de unos conservadores que, como su nombre indica, se niegan década tras década a corromper ese bien cuyo mantenimiento lo convierte en un monolito de dimensiones kilométricas. 
Uno de los conflictos más graves a los que nos enfrentamos es que esa sociedad cambiante (ya lo decían las leyes de educación posteriores a Franco), cuyo reflejo son alumnos y alumnas que desde el Bachillerato tienen la opción de viajar a cualquier país de Europa, ya no está dispuesta a "tragarse" que hay dos lenguas que existen para aprender etimología y sintaxis española, catalana o gallega; muchos de nuestros alumnos y alumnas asisten a Escuelas de Idiomas, y se les dice, cuando llegan a nuestras aulas, que Latin and Greek are different, y que se verán obligados a realizar un sobreesfuerzo por alcanzar unos conocimientos que de forma mucho más lógica y racional, adquirirían como cualquier lengua extranjera. ¿Cómo hemos podido olvidar que Comenius, paradigma docente para Europa, fue innovador de la lengua latina?
No son pocos, además, los alumnos y alumnas universitarios que abandonan los estudios de Clásicas (en concreto, me refiero a un artículo publicado en culturaclasica.com, sobre la Universidad de Barcelona) en los primeros cursos, porque les parece una metodología obsoleta y poco motivadora. Quizá los equivocados sean ellos, o no...
En Inglaterra y Estados Unidos son las Universidades las que elaboran métodos activos de Latín y Griego para el alumnado de Secundaria y, en ese sentido, el consenso alcanzado por el profesorado de ambos niveles es muy amplio en cuanto a la dirección correcta para la defensa del Latín y el Griego. En España no sólo hemos modificado un ápice el planteamiento metodológico de la prueba, sino que, en concreto en Andalucía, se ha blindado y ampliado, de tal forma que lo que era optativo (etimología o sintaxis / literatura latina o cuestión de civilización) pasa a tener una presencia obligatoria e independiente (en el último caso se optó por su fusión dentro de un mismo apartado, pero no se cuestionó su desaparición). Se ha denunciado, no sin razón, por parte de la aalg la adaptación que tuvo que sufrir el texto de Nepote para que incluso el alumnado procedente del método prusiano pudiera abordar sus contenidos con ciertas garantías de inteligibilidad, lo que empeoró aún más su comprensión,. Por otra parte, los textos seleccionados eran el resultado de haber conculcado y pisoteado sin problemas el apartado legal que mencionaba con claridad una propuesta de trabajo mediante una antología de autores latinos.
No me queda, pues, más remedio que realizar un par de interrogaciones retóricas (acaso algún día tendrán respuesta y dejarán de serlo): ¿El dinero destinado a innovación e investigación en Latín y el Griego en la Universidad no habría de dirigirse igualmente a investigación en docencia? Es rara la especialidad de filología que no cuenta con una materia diseñada para la preparación en el futuro mundo docente de su alumnado, existiendo así, sin ir más lejos, una Didáctica de la lengua inglesa o de la Lengua Francesa. Y, por último, ¿a qué obedece ese pavor al cambio, cuando todas las materias han sabido adaptarse con mayor o menor fortuna a los cambios que se han ido sucediendo sin parar en las últimas décadas, y el latín lideró en su momento la innovación en el terreno de la docencia de las lenguas?
Con un año menos de Latín con respecto a la Ley Villar, y una modificación profunda de la realidad social, una y mil veces seguiré seguiré reiterando que somos nosotros los que cavamos con nuestras manos las primeras paladas de la fosa en la que más temprano que tarde, nos acabaremos hundiendo, y comienzo a pensar que cualquier propuesta (ya las hice, y muy fundamentadas por cierto, y ni siquiera se estudiaron) pasará  a la consideración natural de "papelera de reciclaje". ¿Innovación e investigación en educación en Clásicas...?

11 comentarios:

Santi dijo...

El panorama que describes para las PAU de latín andaluzas es similar en otras comunidades también para el caso del griego, por desgracia.

A la falta de atención hacia la didáctica de las lenguas clásicas en la formación docente universitaria y la inmovilidad existente en general en lo que a objetivos y métodos en nuestros estudios se refiere, súmale ahora la propuesta de eliminación de los centros de formación del profesorado por razones económicas, y tendrás los ingredientes fundamentales del declive definitivo de nuestras especialidades.

Feliz verano, Emilio.

Emilio Canales dijo...

Como siempre, claro y apuntando en el blanco, Santi.
La única forma de salvar los trastos del barco que se hunde es comenzar a reconocer los errores propios, pero, al parecer, la autocrítica y la innovación docente no son terrenos propios de las Clásicas, especialmente en el mundo universitario. Como decía en una entrada anterior, mientras sigamos pensando que los equivocados son "los otros", no tendremos solución.
Un cordial saludo y feliz verano igualmente para ti.

Fer Filol dijo...

Gracias por este rápido recorrido histórico de las Clásicas en Secundaria en la democracia, pues soy hijo de los años ´80 y viene bien escuchar todo lo que ha pasado- o no ha pasado todavía- en la metodología grecolatina.

Veraniegos y calurosos saludos,

Fernando Plans

Emilio Canales dijo...

Estimado Fernando:
Tengo pensada una entrada sobre las causa históricas de la situación actual de la docencia en España, fruto de tres años de investigación, y de ella parten mis críticas. Curiosamente los prusianos llaman a nuestra labor "experimento de laboratorio", pero a cambio, recomiendan la "Nueva Gramática Latina" como "método" para iniciar estudios de Latín en determinadas universidades, pese a las reiteradas quejas de los neófitos, habituados a aprender otras lenguas de forma muy diferente. En la lógica de la docencia de las lenguas, ¿qué es más "experimento"...?
Feliz verano y gracias.

Margalida dijo...

Emilio, ha cambiado el mundo y mi examen de Selectividad continua vigente en Mallorca porque continua aún la misma coordinadora, ¿pero en Andalucía?
Innovación docente en clásicas en secundaria de haberla la hay, el problema, como bien dices, es que nos encontramos con el muro de la Selectividad y de la Universidad. El próximo sábado en Barcelona en el marco de Paideia se tratará el tema: http://pagines.uab.cat/iceclassiques/paideia1
Feliz verano, Emilio, y a seguir luchando por lo que estamos convencidos antes que sea demasiado tarde y ya lo empieza a ser.

Emilio Canales dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Emilio Canales dijo...

Encantado, Margalida, de verte por aquí (he eliminado sin querer el comentario anterior) y gracias por el documento que colgaste en Facebook, pues no conservaba ninguno tan antiguo. Sabes hacia dónde y hacia quién van dirigidos mis comentarios. Los de Secundaria llevamos años trabajando desde la innovación y actualización diaria de nuestras disciplinas, pero no deja de ser incoherente que, desde las ponencias de la PAU (al menos desde las que conozco), nuestra labor se vea seriamente frenada y socavada, al no permitir un solo cambio en las últimas décadas que controlamos. En Andalucía nos apoyaba la última normativa (se hablaba en concreto del uso indistinto del método inductivo o el tradicional), pero la Selectividad ha impuesto sólo el prusiano con una prueba de carácter más que tradicional. En ella se nos ha borrado de un plumazo, pese a que en determinadas provincias se secundaron cambios de forma casi unánime y yo mismo remití una relación de propuestas que (confesaron) nadie leyó entre los coordinadores. Seguiremos luchando, sin duda.
Feliz verano.

Teuvo Vehkalahti dijo...

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Latín Amparo Sanz dijo...

En Castilla La Mancha el coordinador de la PAEG nos ha hecho la propuesta en las reuniones de coordinación del curso pasado para que haya dos vías de prueba, una para el mátodo Orberg, y otra para el que llamas prusiano...este curso será importante para sacarlo adelante...

Latín Amparo Sanz dijo...

En Castilla La Mancha está en la mesa la propuesta del coordinador para intruducir en la PAEG una vía para examimanar a los alumnos que hayan aprendido con el método LLPSI, pero seguimos encontrando algunos opositores y los más espectantes con interés de conocer la forma y comprobar los mejores resultados, por eso me ha resultado de gran valor leer tus experiencias. Pilar Torrente. IES "Amparo Sanz" de Albacete.

Emilio Canales dijo...

Gracias por tu comentario, Amparo. Los resultados, después de una labor contrastable de siete años, ya no pueden ofrecer dudas a nadie. Los hemos ido publicando año a año y cada vez han sido mejores, a medida que nosotros mismos sabíamos aplicar mejor la metodología inductiva. Por otra parte, y hablando de experiencia personal, en los últimos cursos hemos optado por impartir cursos monográficos con el fin de poder explicar la práctica de clase de una forma más precisa. La denominación de "método prusiano" no es mía, es como se conoce al método mal llamado "tradicional" en el mundo anglosajón. Tengo pendiente una entrada monográfica al respecto.