Buenas fechas para dar nombre plurilingüe a los variadísimos tipos de pescado que podemos encontrar en nuestros mercados. Acabo de leer que los romanos consumían aproximadamente unas 150 especies de peces comestibles, y que eran capaces de pagar auténticas fortunas por llevar a sus banquetes un bocado tan exquisito como la cabeza de un jabalí de mar o un esturión. No sentían, en cambio, demasiada atracción hacia los tiburones, que emanaban un cierto olor que les desagradaba. El placer experimentado por la degustación del escaro, que se pescaba en el Tirreno, les hizo aplicarle el sensual nombre de cerebrum Iovis.
Aún siendo consciente de que ciertas especies que he omitido ocupaban los primeros puestos de preferencia culinaria entre griegos y romanos, he optado por la claridad expositiva, pues el mújol o la lamprea, hoy por hoy, no son de consumo tan frecuente en nuestras mesas, pese a que el propio mújol pueda pescarse en nuestras costas y, por citar un ejemplo cercano, en la región de Murcia. Por desgracia, ya no es tan abundante a causa de la explotación humana y la contaminación de las aguas.
Hoy he vuelto a realizar una enésima visita a la sección de pescadería de un famoso centro comercial y lamento, sin ir más lejos, haberme dejado atrás las corvinas o las platijas, tan del gusto grecorromano.
En ciertos lugares de España el término para la "loba" del mar (lubina) es "róbalo", una metátesis que significa exactamente lo mismo pero en masculino ("lobarro"), el popular caballito de mar también lo era para los griegos: "hippokámpos" tiene en su origen la raíz "hippo-" + "kámpos" (tipo de pez). El salmonete destacaba por su típico color rojizo ("erythrînos"). El jurel era un "saurus" del mar, y su etimología todavía se distingue con claridad en francés: saurel. El rape para los romanos era una auténtica rana en forma de pez (la verdad es que no les faltaba un punto de razón). Como ya comenté en la anterior entrada, para los romanos, la merluza era un "burrito", pero para los griegos lo era con todas las de la ley, sin diminutivos. La dorada, al igual que hoy en día, destacaba por su característica franja amarillenta en la parte frontal (de ahí su nombre en griego y en latín). El sapo (bufo) nada tiene que ver con los bufones, aunque esta última palabra tiene una interesantísima historia que remonta a la Atenas clásica. Algún día la contaremos con más detenimiento. He tenido problemas con la denominación de la melva y el besugo en griego (que varía según los autores). Siempre mantengo como criterio de ordenación el orden alfabético del término latino.
He reservado el último apartado para las partes más destacadas de la anatomía de los peces, que he logrado extraer de Plinio y Aristóteles.
Lo cierto es que ya preparo un cuadro por si existiera una tercera ampliación, pero antes algunos compañeros me han requerido para ampliar igualmente el primer cuadro que elaboré sobre los mamíferos. Me reclaman Aristóteles y Plinio, pero después de navidad otras facetas de la naturaleza monopolizarán mi atención. Mis compañeros y compañeras de Biología vuelven a temblar...
Aún siendo consciente de que ciertas especies que he omitido ocupaban los primeros puestos de preferencia culinaria entre griegos y romanos, he optado por la claridad expositiva, pues el mújol o la lamprea, hoy por hoy, no son de consumo tan frecuente en nuestras mesas, pese a que el propio mújol pueda pescarse en nuestras costas y, por citar un ejemplo cercano, en la región de Murcia. Por desgracia, ya no es tan abundante a causa de la explotación humana y la contaminación de las aguas.
Hoy he vuelto a realizar una enésima visita a la sección de pescadería de un famoso centro comercial y lamento, sin ir más lejos, haberme dejado atrás las corvinas o las platijas, tan del gusto grecorromano.
En ciertos lugares de España el término para la "loba" del mar (lubina) es "róbalo", una metátesis que significa exactamente lo mismo pero en masculino ("lobarro"), el popular caballito de mar también lo era para los griegos: "hippokámpos" tiene en su origen la raíz "hippo-" + "kámpos" (tipo de pez). El salmonete destacaba por su típico color rojizo ("erythrînos"). El jurel era un "saurus" del mar, y su etimología todavía se distingue con claridad en francés: saurel. El rape para los romanos era una auténtica rana en forma de pez (la verdad es que no les faltaba un punto de razón). Como ya comenté en la anterior entrada, para los romanos, la merluza era un "burrito", pero para los griegos lo era con todas las de la ley, sin diminutivos. La dorada, al igual que hoy en día, destacaba por su característica franja amarillenta en la parte frontal (de ahí su nombre en griego y en latín). El sapo (bufo) nada tiene que ver con los bufones, aunque esta última palabra tiene una interesantísima historia que remonta a la Atenas clásica. Algún día la contaremos con más detenimiento. He tenido problemas con la denominación de la melva y el besugo en griego (que varía según los autores). Siempre mantengo como criterio de ordenación el orden alfabético del término latino.
He reservado el último apartado para las partes más destacadas de la anatomía de los peces, que he logrado extraer de Plinio y Aristóteles.
Lo cierto es que ya preparo un cuadro por si existiera una tercera ampliación, pero antes algunos compañeros me han requerido para ampliar igualmente el primer cuadro que elaboré sobre los mamíferos. Me reclaman Aristóteles y Plinio, pero después de navidad otras facetas de la naturaleza monopolizarán mi atención. Mis compañeros y compañeras de Biología vuelven a temblar...
¡FELICES FIESTAS A TODOS Y TODAS!
Vertebrados, Peces y Anfibios (aumentado)
Tabla general peces y anfibios (aumentada).
Vertebrados, Peces y Anfibios (aumentado)
Tabla general peces y anfibios (aumentada).
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