Hace unos días, mientras me reclamaba una compañera de Francés, para solventar un problema técnico con un cañón que no acababa de conectar correctamente con un portátil, observé su cara de incredulidad y asombro cuando, antes de abandonar el aula, les dije a mis alumnos, obviamente dentro de mi limitada capacidad para expresarme en la lengua de Aristóteles, que no abandonaran la clase, puesto que tardaría un momento y, a mi regreso, continuaríamos con los ejercicicios propuestos.
Según me confesó a la hora siguiente, su mayúsculo desconcierto no se debió a que un servidor se esfuerce por expresarse cada día con mayor corrección tanto en la lengua del Ática como del Lacio, sino al hecho de que mi grupo de alumnas y alumnos (10 de Primero de Bachillerato) no había dado el más mínimo síntoma de sorpresa o falta de comprensión de una sola de mis palabras (¿acaso esperaba un rictus común?).
Reconozco que cada vez estoy más lejos del llamado "método tradicional", pero en circunstancias como la vivida compruebo que, desde fuera, desde la perspectiva de compañeras y compañeros que sufrieron y padecieron que el Latín y el Griego fueran las únicas lenguas que se estudian desde una gramática y una amplísima relación de ejemplos desconectados de todo contexto cultural, a modo de extensa lista de la compra que no transmite más que fríos datos, algo está cambiando, por mucho que esta labor se restringa a un reducido número de profesores. En estos casos siempre respondo: "ya sabéis que nada tengo que ver con los de antes..." y comienza a contarse conmigo para distribuir las horas del Laboratorio de Idiomas. Cuestión de tesón...
Disfrutad con el último bloque de imágenes destinadas a la arquitectura del centro. La próxima semana cambiaremos de temática...
Elementos_de_arquitectura_3
Según me confesó a la hora siguiente, su mayúsculo desconcierto no se debió a que un servidor se esfuerce por expresarse cada día con mayor corrección tanto en la lengua del Ática como del Lacio, sino al hecho de que mi grupo de alumnas y alumnos (10 de Primero de Bachillerato) no había dado el más mínimo síntoma de sorpresa o falta de comprensión de una sola de mis palabras (¿acaso esperaba un rictus común?).
Reconozco que cada vez estoy más lejos del llamado "método tradicional", pero en circunstancias como la vivida compruebo que, desde fuera, desde la perspectiva de compañeras y compañeros que sufrieron y padecieron que el Latín y el Griego fueran las únicas lenguas que se estudian desde una gramática y una amplísima relación de ejemplos desconectados de todo contexto cultural, a modo de extensa lista de la compra que no transmite más que fríos datos, algo está cambiando, por mucho que esta labor se restringa a un reducido número de profesores. En estos casos siempre respondo: "ya sabéis que nada tengo que ver con los de antes..." y comienza a contarse conmigo para distribuir las horas del Laboratorio de Idiomas. Cuestión de tesón...
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