Haciéndome eco de un post de mi querido amigo Antonio, publicado en el Blog LINGVA LATINA, con fecha de 3 de marzo de 2009 bajo el título EL INSTITUTO EN LATÍN, no paro de reflexionar sobre el auténtico significado de un nuevo término acuñado por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía: los institutos plurilingües. Se supone que el concepto de bilingüismo ha quedado atrás, dando paso a otro absolutamente rimbombante: nuestras alumnas y alumnos saldrán de las aulas andaluzas con un profundo conocimiento en varias lenguas extranjeras. Un servidor siempre ha defendido que bajo dicho enfoque han de englobarse tanto el latín como el griego, al igual que hace el mundo anglosajón, puesto que esta denominación lo único que nos da a entender es que no son lenguas vernáculas, y, en tanto que no nativas, "extrañas", "extranjeras" para el alumnado (verdad incuestionable). En consecuencia, el hecho de ser clásicas o modernas vendría en una posterior subdivisión y no sería relevante desde el punto de vista metodológico, al desarrollarse ambas bajo un mismo prisma docente. Como muestra, se pueden consultar los programas de cualquier Universidad americana como la
Oklahoma , o inglesa como la de
Cambridge (Weston) ¿Quién desvaría, por tanto, en este asunto, la docencia hispana o la foránea?
Viene todo esto a colación porque, desde mi modesto punto de vista, la oferta real de los IES en Andalucía -me atrevería a decir en todo el territorio español- pasa por el aprendizaje de una o dos lenguas extranjeras (por lo general, Francés e Inglés), otra lengua vernácula (si la hay distinta al castellano) y, por último, Latín y Griego. Bien entendido, pues, el plurilingüismo debería interpretarse como la defensa y mejora de toda la oferta completa de lenguas extranjeras de un centro, pero no es así en absoluto, como hemos podido comprobar por las dificultades que tuvo Antonio para la admisión de los carteles que renombrarían los espacios de su centro en lenguas distintas al Francés o Inglés, que, obviamente no es mi intención cuestionar como absolutamente necesarias en tanto que vehiculares en una sociedad cada vez más globalizada (sería de locos o insensatos hacerlo). En este estado de cosas, no es menos cierto que, el hecho de no permitir el acceso del alumnado a un conocimiento amplio de la realidad y oferta lingüística de su centro educativo es discriminatorio, inmoral e incongruente con el propio término de plurilingüismo del que nuestros políticos se glorían .
Por tanto, se debería pasar a la acción, en lo que a nuestro pequeño ámbito de actuación pudiera corresponder, y para ello me he permitido aportar un minúsculo grano de arena, sobre todo en la pretensión de que el griego antiguo se incorporara al nivel del latín, lengua que cuenta con numerosos diccionarios para la terminología moderna, por medio de neologismos o términos antiguos adaptados a las nuevas realidades. Al menos que yo sepa, pocos son los intentos en este sentido para el griego, entre los que resalto el trabajo de mi admirado Juan Coderch.
En las próximas semanas iré colgando un trabajo en el que hemos colaborado todas las lenguas extranjeras del centro (Inglés, Francés, Latín y Griego) durante dos años, en el marco de un proyecto de Innovación. En una de sus múltiples facetas, se trabajó el léxico básico del Instituto por medio de cientos de fotografías del propio centro, a la que se adjuntaron los nombres en las lenguas mencionadas más arriba, junto con el rumano, pues nuestro alumnado inmigrante oriundo de este país nos animaba a realizar una tarea de integración y conocimiento de una antigua región del Imperio que aún hoy se vanagloria de tener en su denominación nada más y nada menos que a la antigua Roma.
Me resta por agradecer su insustituible labor a las compañeras que hicieron posible este Proyecto:
-María Dolores Martínez Camacho (Departamento de Inglés).
-María Teresa Hidalgo Lázaro (Departamento de Francés).
-Remedios Jiménez (Departamento de Dibujo, a la que debemos el tratamiento y manipulación de las fotografías originales en Photoshop).
Espero que cada una de las entregas os resulte de provecho y os aporten ideas para vuestros centros. La clave es paciencia, una buena cámara y un procesador de imágenes.